"vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento, al conocimiento, dominio propio; a dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros ya abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo"
2a Pedro 1:5-8
El camino del Señor es descrito como un camino angosto, lo cual da una idea de dificultad. La fe no es algo natural en el hombre, al menos no la fe en Dios, los hombres pueden creer en muchas cosas pero la fe en Dios en un DON, es un regalo, se otorga por gracia y se ejerce durante todo el camino. La fe constituye el fundamento de nuestra vida espiritual. Cuando pensamos en la espiritualidad podemos tener ideas muy fantasiosas al respecto, muchos piensan solo en lo sobre natural otros en lo racional, pero la verdad es que hay un poco de ambas cosas. La fe no es algo sino que es una condición espiritual, creer de corazón es la manera como el libro de romanos describe el acto que acompaña la "confesión de fe". Este término ha sido degenerado últimamente de manera que ha venido a ser algo muy "mágico" y que por serlo va desligado de las obras que deberían ser el resultado de la fe. Meditemos un poco en el primer término que emplea este pasaje.






